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Tratamiento de la lesión cerebral

El proceso fisioterapéutico pretende potenciar al máximo la capacidad funcional y prevenir las complicaciones secundarias. Los objetivos de la fisioterapia en el paciente que ha padecido un Ictus son el  restablecimiento de la función, la prevención de las complicaciones secundarias como pueden ser el acortamiento de partes blandas y la aparición de un hombro doloroso.

En la  exploración fisioterapéutica se valoran las estructuras corporales, los patrones de movimiento, las reacciones asociadas, el tono muscular, la sensibilidad y se pasa el test de Nivel de actividad funcional: Índice de Actividad de AVC.

El tratamiento que se realiza es un tratamiento individualizado y personalizado dependiendo de cada paciente, donde se trabajan los puntos débiles de cada uno para intentar conseguir la máxima funcionalidad en todas las actividades.

En la rehabilitación neurológica con Ictus se emplean muchas técnicas dependiendo de cada caso, los objetivos de estas  es  facilitar el movimiento y mejorar la actividad muscular y conseguir así un mejor control del movimiento voluntario. Se intenta normalizar el tono del paciente y mantener la longitud de las partes blandas mediante los estiramientos pasivos y activos, ejercicios con peso corporal para elongar al mismo tiempo que las articulaciones tienen carga y activación muscular, masaje para disminuir el tono en músculos muy hipertónicos, movimientos activos hacia una función específica. Activación del sistema vestíbulo espinal mediante pequeñas oscilaciones y desequilibrios para activar la musculatura extensora.

El 20% de los pacientes tratados en la Fundación Step by Step han padecido un Ictus. De estos la prevalencia es de un 90 % de origen isquémico y un 10% de origen hemorrágico. El 80% padecen una hemiparesia izquierda y el 20% una hemiparesia derecha.  Los resultados del tratamiento han sido beneficiosos ya que después de un año de tratamiento los pacientes han mejorado en: una mejor alineación corporal con disminución de dolor (sobre todo a nivel glenohumeral), mejora de equilibrio en bipedestación, mejora en la deambulación (en algunos casos esto ha mejorado tras la extracción de la férula antiequino).

La duración de las  sesiones de rehabilitación de un paciente con Ictus depende de varios factores: la edad del paciente, la lesión, el nivel de afectación cognitiva y de concentración. Normalmente las sesiones son de 1 hora o 1.5 horas por sesión y entre 2 o 3 veces por semana. Todo esto se evalúa en la primera valoración y después se va modificando dependiendo de cómo vaya respondiendo al tratamiento.